Juan Carlos Méndez Guédez en la Feria del Libro y de la Cultura de Medellín

El autor venezolano Juan Carlos Méndez Guédez junto al colombiano Gilmer Mesa, durante su participación en la Feria del Libro y de la Cultura de Medellín, Colombia. Septiembre 2018.

Fotos: Instagram @edicioneshispanicas

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Juan Carlos Méndez Guédez forma parte del jurado del Premio Anual de Cuento Salvador Garmendia

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Publicado originalmente en la web del diario El Carabobeño.

La Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo (Filuc) y Universitas Fundación convocan a la tercera edición del «Premio Anual de Cuento Salvador Garmendia».

Este concurso tiene como objetivo incentivar la producción creativa y la promoción del cuento venezolano, a la vez de rendir un merecido tributo al destacado narrador y cuentista venezolano.

Rosa María Tovar, presidenta del comité organizador, agradeció en nombre de la Universidad de Carabobo, el apoyo de Universitas Fundación, representada por su presidente Jairo García Méndez, por sumarse a los grandes aliados que año tras año hacen posible el desarrollo de la Filuc.

Igualmente, manifestó su agradecimiento a Antonio López Ortega y Freddy Castillo Castellanos, como asesores de Filuc y Universitas Fundación, respectivamente.
Se trata de una convocatoria solo para autores venezolanos, residenciados o no en el país.

El premio único, asumido por Universitas Fundación, es de USD 200,00 (doscientos dólares), diploma y la publicación del cuento ganador. Las propuestas se recibirán desde el 9 de agosto y hasta el 9 de octubre a través del correo electrónico concursocuentofiluc@gmail.com

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Méndez Guédez estará el 9 de septiembre en la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín

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Escrito por Ileana Bolívar y publicado originalmente en la página web Libros y letras, revista cultural de Colombia y América Latina.

Bajo el sello de HarperCollins Español, llega a Colombia La ola detenida, la nueva novela de Juan Carlos Méndez Guédez.

En el marco de la edición número 12 de la Fiesta del Libro y la Cultura del Medellín, que se llevará acabo del 7 al 16 de Septiembre, el escritor venezolano Juan Carlos Méndez Guédez, realizará una charla sobre el “Memorias para el desarraigo. Los recuerdos del hogar vistos desde otro país o desde otra cuadra”, el próximo 9 de Septiembre a las 7:00 p.m., en el Teatro Explora.

Méndez Guédez (Barquisimeto, Venezuela, 1967), doctor en literatura hispanoamericana por la Universidad Salamanca y autor de veinte libros entre novelas, cuentos y ensayo, acaba de publicar La ola detenida, un thriller apasionante, cuyo trasfondo es la ciudad de Caracas en donde se desarrolla una historia de la búsqueda de la hija díscola de un influyente político conservador. Para averiguar su paradero, la familia de la chica contrata a Magdalena Yaracuy, original detective que para resolver sus casos combina la brujería, las artes marciales y una certera puntería con las armas de fuego. En una entrevista para la Agencia EFE, el autor aseguró que “Magdalena Yaracuy es como son hoy día muchas mujeres que escapan de los conceptos en los que las podía haber encasillado el machismo, pero también el feminismo. No son correctas, ni viven pendientes de cumplir un manual, ya no el de los hombres, sino el de nadie“. Continue reading “Méndez Guédez estará el 9 de septiembre en la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín”

“Venezuela es el sueño de Pablo Escobar”: Méndez Guédez en actualy.es

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Publicada originalmente en actualy.es el 8 de agosto de 2018.

Detective privada, devota de María Lionza, hechicera a veces y dueña de una discreta celebridad por la resolución de sus casos con la ayuda de la diosa venezolana, Magdalena Yaracuy es la heroína a la cual dio vida el escritor venezolano Juan Carlos Méndez Guédez para contarnos una historia que de inmediato atrapa al lector. Nacido en Barquisimeto, caraqueño por adopción, autor de novelas y avezado cuentista, Méndez Guédez incursiona en la novela negra con “La Ola Detenida” (Harper Collins, España, 2017), de la cual Magdalena Yaracuy es la protagonista. Con la visión que otorga la distancia, bajo la mirada de una mujer de acción y el conocimiento preciso de una Caracas que ya no existe, Méndez Guédez logra, más allá de la historia central, situarnos en un país que dejó de ser lo que era.

-¿Hasta qué punto han logrado los novelistas venezolanos transmitir a sus lectores la tragedia que vive el país?

-El escritor Ricardo Azuaje me comentó que era difícil igualar en las ficciones narrativas el espanto de lo que se vive en Venezuela. Hay absurdos que la verosimilitud narrativa no logra procesar. Cuando apareció mi novela “Los Maletines”, en España, los lectores de este país me preguntaban si yo no había cargado demasiado las tintas; les costaba un poco aceptar ese mundo de corrupción, de atentados, de espionaje, de negligencia, torturas y crueldad que es el chavismo. Pero ahora que Editions Métailié acaba de publicar esa novela en Francia (Les Valises), ya no percibo ese clima de perplejidad. Digamos que la buena prensa del chavismo ya es historia; el lector internacional ya no se sorprende al comprobar que esa dictadura que padecemos actúa como una sanguinaria, mentirosa y corrupta dictadura.

-¿No es diferente la reacción del lector venezolano, quien sufre en carne propia los desmanes del poder?

-El lector venezolano vive de tal manera el horror que no necesita a los novelistas para que les transmitamos su propia tragedia. Tal vez no estemos escribiendo solamente para ese lector, quizá lo estemos haciendo para los del futuro, para que nunca se olviden las escenas terribles que estamos viviendo estos años: niños muriendo en hospitales sin medicinas, gente desnutrida hurgando en la basura, miles de venezolanos huyendo del país, apagones, torturas, ejecuciones con armas de guerra. Continue reading ““Venezuela es el sueño de Pablo Escobar”: Méndez Guédez en actualy.es”

VALS EN PORTUGAL ~ Revista Sibila

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Publicado en la Revista Sibila, Número 55, Sevilla, Abril, 2018.

Dios no existe. Quedó comprobado en un pueblo del norte de Portugal un día de 1999.

Dios nunca muere; lo sabemos por esa canción que mamá escuchaba en su pequeña radio.

En Portugal Dios no existe. Dios no existe y nunca muere.

Amoreira. Así creo se llama el pueblo de Portugal donde comprobé que Dios no existe.

En Portugal estuve años atrás; estuve de paseo, estuve de paso con mi hermano y mi tío Francisco: quizás en 1987, quizás en 1988.

Amoreira es un pueblo con una calle y tres caballos blancos que pasan el día moviendo su cola para espantar las moscas.

Cuando estuve de paseo nunca subí a Amoreira. Nos quedamos en el sur. En el Algarve. Fueron pocos días, fueron muchos viajes. Sin mi padre. Con mi hermano; con mi tío Francisco.

Mi padre murió cuando yo tenía cinco años. ¿Se cayó de ese andamio, tuvo un mareo, se lanzó, se subió ebrio? Continue reading “VALS EN PORTUGAL ~ Revista Sibila”

Fragmento en español de “Les sept fontaines” de Juan Carlos Méndez Guédez

Publicado en 2015 en la editorial « Jmdesbois » bajo el título de Les sept fontaines, aquí ofrecemos un pequeño fragmento de este relato de Méndez Guédez.

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LAS SIETE FUENTES

(FRAGMENTO)

« Aix en Provence », dijo Rafael al otro lado del teléfono.

Pablo sonrió ante la seguridad que emanaba de la frase. Había pasado horas mirando ciudades o pueblos europeos que pudiesen responder a la descripción del mensaje, pero ahora, su amigo y colaborador  le señalaba con nitidez la respuesta.  Pablo le preguntó cómo podía estar tan seguro y después de una sonora carcajada Rafael le respondió.

– La frase del correo no es una frase cualquiera…es una cita de Mauppassant, está en Itinerarios, su libro de viajes. Alli dice : « Aix en Provence, la ciudad donde cantan las aguas en sus fuentes ». La persona que buscas, leyó ese libro y se aprendió esa frase. ¿Es alguien importante para ti?

– Eso no importa. Mejor que no sepas nada sobre ese tema, pero joder, que memoria tienes-, respondió Pablo.

– No tanta. Itinerarios es un libro que apareció poco antes de que yo trabajase contigo. La frase original era más larga, pero algún miserable corrector la dejó a medias, la frase entera decía: « la ciudad donde cantan y curan las aguas en sus fuentes ». Aix en Provence tuvo mucho tiempo aguas termales donde las personas iban a aliviarse. Y no es raro que yo recuerde esas páginas, estamos hablando de  un libro inédito de Maupassant que se publicó muchos años después de su muerte…pero como imaginarás no lo escribió él ; me lo inventé yo por completo y lo coloqué en una editorial en Caracas y en otra en Bogotá. Allí verás el crédito que me asigné en este caso, Rafael Bolívar Coronado: traductor.

Pablo le respondió con un carraspeo. Era la señal convenida para cortar un diálogo. De sobra conocía la impunidad con que se espiaban las conversaciones de la gente. Cualquier excusa era buena para que un servicio de inteligencia interviniese un teléfono y copiase cada una de las palabras que allí se pronunciaban.  Él sabía que su trabajo en Salamanca era muy suculento para distintos grupos de espionaje en el mundo entero. Nada les haría más felices que hincarle el diente a la información que allí podían encontrar.

 

Todo se inició años atrás en Madrid. Pablo había concluido un posgrado en gestión editorial en México. Allí se casó, pero ávido de oportunidades se mudó a España con su esposa. Después de trabajar como becario en dos o tres editoriales en las que corregía pruebas y sacaba fotocopias sin cobrar un euro, fue contactado un viernes por un importante servicio de espionaje internacional que se encontraba realizando nuevas captaciones. Él hablaba cuatro idiomas, tenía una excelente memoria visual, era prudente, y poseía gran habilidad a la hora de relacionarse con las personas y sacarles información.  Les interesaba conversar con él.

En efecto, sus prometedores rasgos fueron confirmados por los exámenes de ingreso,  pero en la prueba final cinco personas obtuvieron mejores calificaciones.  Los jefes no le cerraron las puertas. Le advirtieron que lo volverían a llamar en caso de que alguno de los seleccionados no diese la talla.

Quedó aturdido.  Su esposa estaba embarazada de mellizos. Necesitaban dinero.

En noches desesperanzadas, Pablo imaginaba que robaba un banco o que abría los brazos y se lanzaba por un balcón.

Cuando nacieron los niños, Rafael, un antiguo compañero de la universidad que también se había mudado a España, le prestó los euros necesarios para pagar la cesárea.

Pablo le preguntó a su amigo como obtenía los ocasionales billetes que llevaba en la cartera.

– Lo consigo gracias al nombre de otros, Pablo. Me gusta escribir, pero nadie me quiere publicar. Así que me invento libros de otros : unas crónicas de un conquistador extremeño del siglo XVI, una vida de santos de un sacerdote portugués de la edad media, unos libros de viaje de Maupassant que nadie ha traducido al español, unas cartas perdidas entre Cézanne y Zola, una antología de poetas bolivianos del XIX, un cuento de Pavese de tema latinoamericano,  unos sonetos de Ramos Sucre, tres proyectos de novela de Jorge Luis Borges…todo sirve, todo surge de mis manos y se convierte en algo ajeno, algo propio y muy hondo. Ya lo dijo Nietzsche : « todo lo que es profundo ama la máscara ». Te juro que me quedan estupendos esos escritos. Es como si yo fuese un médium  que desciende hacia esos libros que esos autores no fueron capaces de imaginar.

Pablo sonrió al escuchar esas palabras. Le resultó divertido, pero además le pareció que en el fondo, su amigo Rafael condensaba un cierto sentido de lo literario : el temblor de palabras que podían pertenecer por igual a un asirio de cabellos lanudos en el siglo V antes de Cristo o a una mujer neoyorquina de piel cobriza  en cualquier día del año 2015.

La escritura nacía de un nombre que el tiempo se encargaba de socavar y convertir en un agregado que el texto incorporaba como otro momento más de sus ficciones. Los textos terminarían siendo, tarde o temprano,  párrafos anónimos o firmados por nombres que ya nada significarían cuando el tiempo esparciera sobre ellos su capa feroz de óxido, olvido y moho.

Esa noche, mientras alternativamente cargaba en brazos a sus dos hijos, Pablo pensó en cuál podía ser el modo de aprovechar un talento como el de Rafael. Ser nadie al escribir, para ser todos.

Al amanecer, su cerebro se iluminó. Miró a sus bebés que dormían : frágiles, hermosamente feos como pequeños gusanos sonrosados. Sintió por ellos una ternura devastadora, animal.

Pidió a la organización de espionaje que enviasen de urgencia a alguno de sus representantes.

Días después se encontraron en la calle Las Velas de Salamanca. Pablo fue conciso: sabía que las organizaciones debían realizar pagos cuantiosos a diversos informantes, a espías de otros lugares, a militares de distintos países, a políticos, periodistas, profesores, funcionarios de alto y mediano rango. Esos pagos no podían dejar huellas demasiado visibles. Pablo les ofrecía la manera de darle una fachada legal a esas operaciones económicas. Crear una editorial en una ciudad pequeña como Salamanca,  publicar supuestos libros de esas personas y pagarles anticipos con las cantidades que la organización les había ofrecido por sus trabajos.

– ¿Y qué pasará cuando se trata de un nombre demasiado secreto? – le dijo el agente con un gesto alzado en sus cejas que denotaba verdadero interés.

– Firmarán el libro con seudónimo y en la documentación interna de la editorial se hará la gestión a nombre del verdadero beneficiario, pero eso nadie lo verá, una editorial es un negocio demasiado opaco, jamás despertará sospechas.

– ¿Y los libros? ¿Qué sucederá con los libros?

– Quedará uno depositado en la Biblioteca Nacional de España…quizás algún otro en Nueva York…unos pocos los distribuiré en librerías pequeñas y luego me serán devueltos. Si alguien pregunta qué pasó con la edición, diré la verdad, que van a una fundación en Panamá que los obsequia a bibliotecas del mundo. Esa fundación la crearé yo mismo y lo que haré con los libros será reciclar el papel para hacer nuevos títulos.

Tardaron quince días en darle la respuesta, una respuesta sobria, escueta, que no podía ocultar el entusiasmo que les producía ese ingenioso mecanismo.

Pablo se lanzó con fragor sobre su proyecto. El primer año publicó veinte títulos. No vendió ni un libro.

Estaba feliz.

 

(…)

Disponible en Amazon

 

Nueva reseña francesa de “Les valises”

Una nueva reseña de Les valises (Éditions Métailié, 2018) fue publicada en el sitio web   Froggy’s delight.

“…un libro gracioso y trágico, magníficamente escrito” Jean-Louis Zuccolini

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Compartimos el texto original:

Direction l’Amérique du Sud, plus précisément le Venezuela avec le dernier livre de Juan Carlos Méndez Guédez publié aux éditions Métailié. Résidant à Madrid, docteur en littérature à l’université de Salamanque, Méndez Guédez est un auteur prolifique et reconnu qui a écrit de nombreux romans et recueils de nouvelles.

De mon côté, Les valises est le premier livre que je lis de cet auteur et je dois avouer qu’il se dégage de ce livre de grandes qualités littéraires. En mêlant politique et polar, l’auteur nous plonge dans le Venezuela de Chavez au travers de l’histoire d’une famille. Donizetti est un fonctionnaire ordinaire d’une quarantaine d’années qui subit la vie à cause de son ex-femme qui l’a plumé et d’un petit garçon qu’il ne voit pas souvent. Il travaille pour un journal mais il a aussi une autre activité qui est de convoyer pour une agence des valises vers l’Europe pour l’Etat vénézuélien sans trop savoir ce qu’elles financent. Un jour, après un convoi qui ne se passe pas comme prévu, il se retrouve kidnappé, interrogé avant d’être relâché dans un piteux état. Il retrouve alors un vieux copain, Manuel, homosexuel et grand amateur de boxe, qui vient d’être exproprié de son magasin de chaussures par le gouvernement vénézuélien. Dégoutés par ce qu’ils viennent de subir, ils décident tous les deux de mettre en place un projet diabolique pour se mettre à l’abri financièrement et physiquement tout en faisant tomber les corrompus et leurs magouilles.

Tout cela se passe sous le règne du “comandante” (on comprend bien qu’il s’agit de Chavez sans qu’il ne soit jamais cité) qui passe son temps à effectuer des allers-retours à Cuba pour se faire soigner, dans un pays où règnent la violence et la corruption. La ville de Caracas, dépeinte par l’auteur, n’a rien d’attirante car il y règne une violence qui gangrène les populations.

Il en de même pour le Venezuela qui apparaît sous la plume de l’auteur comme un pays qui délaisse ses populations, dans lequel les mafias règnent et où la corruption est reine (symbolisée par ces valises qui donnent le titre au livre). L’auteur nous décrit avec une précision clinique les différents maux de son pays : les pénuries qui touchent les populations d’un pays qui est l’un des plus gros producteurs de pétrole du monde, les enlèvements et les demandes de rançons qui sont monnaie courante et les homicides souvent liés à des règlements de compte qui font près de 20.000 morts par an.

Alors vous l’avez compris, pour que son livre ne se limite pas à un unique pamphlet contre l’Etat Vénézuélien, Juan Carlos Méndez Guédez a fait le choix de romancer le noir tableau qu’il dresse de son pays au travers de l’histoire de deux personnages drôles et attachants qui osent remettre en cause le système Chavez. L’auteur joue beaucoup sur l’humour de ses deux personnages pour dédramatiser un peu la critique sociale de son pays et les nombreux passages violents présents dans l’ouvrage. Le lecteur se retrouve alors embarqué dans un livre à la fois drôle et tragique, superbement écrit.

Les valises vous fera donc voyager dans l’une des villes considérées comme faisant partie des plus dangereuses dans le monde. Caracas se dévoile, au fur et à mesure de l’ouvrage, sans nous donner l’envie d’aller la visiter. Il nous donne l’envie, par contre, d’aller voir ses écrits précédents.