Les valises, incluido en la lista “Diez novelas negras para un verano escalofriante” del semanario francés Télérama

Les valises (Editions Métailié, 2018), del autor venezolano Juan Carlos Méndez Guédez, fue incluida en la lista de las diez mejores novelas negras para el verano del prestigioso semanario francés Télérama.

“Novela kafkiana y llena de humor, “Les valises” es una obra picaresca sobre la manipulación con una buena dosis de cinismo truculento” Christine Ferniot

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El otro Vargas Llosa por Juan Carlos Méndez Guédez

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Narrar es hacer mundo. La obra de un autor configura un universo que surge desde su voz. Una ruta con particularidades: modos de la prosa; imágenes; contextualizaciones históricas; voces; temas; peculiaridades de los personajes. Pero debo confesar que me apasionan los autores que se atreven a perturbar la coherencia de ese mundo propio, los que se atreven a seguir explorando más allá del territorio inicial que trazan sus palabras.

La década del setenta tiene un especial interés para los lectores de Vargas Llosa porque es el momento cuando el escritor peruano, ya enaltecido y aclamado por la crítica mundial, procura abandonar el ámbito de su propio universo literario.

“Totalidad”, “ambición infinita”,  “catedrales narrativas” podrían ser hasta ese momento definiciones útiles a la hora de resaltar la aspiración contenida en sus tres primeras novelasDe allí la perplejidad que despertaron los dos títulos de ficción que aparecieron en esos años: Pantaleón y las visitadoras (1973) y La tía Julia y el escribidor (1977), piezas que de inmediato fueron etiquetadas como literatura menor, como perdonables divertimentos.

En palabras de Armas Marcelo, para ciertos lectores y críticos era imposible que el autor de obras desmesuradas, excesivas, inabarcables, hubiese desembocado en esos tonos de la intimidad humana, en esos desarrollos anecdóticos que no dudaban en convocar la risa y el regodeo sentimental. Recordemos que hasta ese momento Vargas Llosa se había mostrado tajante al decir que el novelista era un competidor de Dios en tanto voluntad organizativa de mundos paralelos y que el humor convertía las ficciones en un sub-género de limitadas capacidades expresivas. Pero durante la década del setenta Vargas Llosa no escuchó el coro entusiasta de quienes comentaban su producción, ni tampoco la verbosidad de sus anteriores prejuicios estéticos. Por el contrario, hizo algo más cercano al ejercicio de la literatura: escuchó la propia voz que su relato iba modulando; escuchó el libro que estaba escribiendo en ese momento y detectó dentro de él esa fuerza inagotable de la risa, del humor, del desparpajo y  el exceso. Continue reading “El otro Vargas Llosa por Juan Carlos Méndez Guédez”

Juan Carlos Méndez Guédez en la Semana Negra de Gijón

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El autor venezolano Juan Carlos Méndez Guédez participará el próximo domingo 8 de julio en la Semana Negra de Gijón.

Estas serán sus actividades en el marco del festival:

18.00 (Carpa del Encuentro) Mesa redonda: Literatura negra en la otra orilla. Con William Navarrete (Cuba), Juan Carlos Méndez Guédez (Venezuela), Fritz Glockner (México), Enzo Maqueira (Argentina). Con Ignacio del Valle.

Firmas

21.00 (Espacio A Quemarropa) Presentación: La ola detenida de Juan Carlos Méndez Guédez. Con Alejandro M. Gallo.

Firmas.

Juan Carlos Méndez Guédez acompaña a Leonardo Padrón en la presentación de “Contracanto”

Juan Carlos Méndez Guédez acompañará al autor venezolano Leonardo Padrón en la presentación de Contracanto: Poesía reunida (1979 – 2011). La cita es este martes en Cesta República (Madrid), a las 20:00 horas.

 

Los peligros de la novela decimonónica, por Juan Carlos Méndez Guédez

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Publicado originalmente en La Mancha, espacio de literatura en español

La voz: el determinado sonido de una frase, sus ritmos, sus respiraciones, sus pausas, su léxico particular.
La voz: lo que nunca debe buscarse porque sólo existe como fortuito encuentro.

*

El relato es ese mundo que unas palabras, sólo unas determinadas palabras, hacen posible.
El mundo cobra forma por una voz que luego debe hacerse tan natural, tan sutil, que no debe interrumpir el mundo que ella hace posible.
La voz crea un mundo y luego debe fingir que desaparece para que ese mundo sea.

*

En sus memorias Steiner habla de ese descubrimiento aterrador de la infancia: la singularidad de cada presencia, de cada objeto o persona. La imposibilidad de que el mundo se repita, con lo que el ojo se enfrenta a un universo enloquecido que se disgrega en su infinita, sutil, invisible, multiplicación.
En alguna parte de sus palabras menciona el ejemplo de las hojas de un árbol que en su apartente uniformidad guardan mínimas, pequeñísimas diferencias. Quizás la escritura intenta detenerse precisamente en esa singularidad. Lo que interesa es ese mínimo crecimiento de una hoja que la torna diferente al resto.
El escritor convierte el terror de la diversidad en su alivio, en su plenitud.
Nada se repite, por lo que todo es efímero, así que el escritor canta y retiene durante unos pocos segundos más lo que está destinado a ingresar en la opacidad, en el olvido
(o al menos eso quisiera pensar y por si las dudas…escribe). Continue reading “Los peligros de la novela decimonónica, por Juan Carlos Méndez Guédez”