Juan Carlos Méndez Guédez, el escritor del universo femenino: Entrevista sobre El Baile de Madame Kalalú en El Portal Voz

Entrevista realizada por Vivian Murcia y publicada originalmente en El Portal Voz el 11 de febrero de 2016.

“Es como el plato típico venezolano, la hallaca, una fusión de elementos europeos, africanos e indígenas”, así define el escritor venezolano Juan Carlos Méndez Guédez su más reciente novela El baile de madame Kalalú (Siruela).

Méndez Guédez regresa a los universos femeninos, eso le gusta. Para él, las mujeres son material singular para explorar. Esta vez la protagonista es Emma, una mujer madura que se siente fea y, por eso, busca el poder. Lo logra, pese a que no a través de vías legales: es la líder de una banda criminal dedicada al robo de joyas y arte, así focaliza la búsqueda de la belleza de la que carece.

Con esta novela, Méndez Guédez presenta una mezcla de géneros: la picaresca, el thriller y hasta el culebrón están presentes. También hay fusión de música y literatura. De manera muy peculiar el lector encontrará, entre salsa y merengue, referencias a Shakespeare y Cervantes.

 

El baile de madame Kalalú ha sido anunciada como novela negra ¿Es el calificativo adecuado para describirla?

No sé si una novela mía se pueda etiquetar de manera definitiva en un género específico. La novela, desde su nacimiento, y como la entendemos en Occidente, es una mezcla de discursos, de enfoques. Creo que mi novela cumple algunos de los requisitos de la novela negra en el sentido de que hay un crimen y una investigación pero, por otro lado, tiene otra serie de registros que podrían acercarla a la picaresca, a la comedia romántica, al culebrón, al cuento de hadas, al thriller, finalmente, es una historia que pretende invitar a los lectores a que la persigan y cada uno de ellos podrá decidir en dónde ubicarla.

 

Cuenta la historia de una mujer que comete varios crímenes pero que es juzgada por uno que no cometió. ¿Cómo nace esta historia?

Yo estaba escribiendo una novela anterior, muy dura, ambientada en la Caracas actual, con violencia y pobreza y sentí que necesitaba un respiro. Necesitaba una historia que recuperara la figura del pillo, pensé que lo ideal es que fuese un personaje femenino porque quería mostrar a una mujer combativa, que lucha por conseguir sus objetivos, una mujer que no es un ser pasivo. Así fue surgiendo este personaje que dirige una organización de ladrones de joyas y de obras de arte.

 

¿Por qué necesitaba un respiro?

Necesitaba un respiro en la vida y en la escritura. Venía de escribir un libro muy duro y necesitaba algo más alegre. También pensé en el lector que puede agradecer un cambio de tono. Me gusta pensar que cada novela, si bien tiene un poco de mi universo y los elementos comunes de lo que yo escribo, también puede causar alguna sorpresa.

 

De su estilo literario destaco la exploración del universo femenino, además, lo hace en primera persona. Usted asegura que es porque las mujeres marcaron su infancia. ¿Qué hay de las mujeres que marcaron su niñez en la protagonista de esta novela?

Una cierta ironía, un cierto escepticismo y la independencia. El tipo de figura de mujer que considera que le ha tocado una vida que es como una batalla pero que está dispuesta a librarla. Es una mujer diferente a la figura estereotipada.

 

¿Por qué usa la voz de mujer?

Uno de los placeres de escribir es desdoblarte en personas que tú no eres. Quería imaginar una mujer desde dentro y no desde los discursos con que los hombres rodeamos a las mujeres. Quería mirar a las mujeres con lo que ellas son en su intimidad.

 

Hay un ritmo de salsa en la novela…

Los grandes momentos de la vida de este personaje están relacionados con la música caribeña y con el baile. Ella intuye que puede ser una persona capaz de desdoblarse en muchos personajes a lo largo de su vida cuando está bailando salsa en su adolescencia y luego, en la madurez, es capaz de descubrir el amor bailando un merengue con un hombre al que sólo ve durante cuatro minutos. El ritmo y la música forman parte importante de la novela porque Emma se siente realizada a través del baile.

 

Resulta irónico que la protagonista cuente a una monja en coma los crímenes que ha cometido ¿Buscaba la ironía?

Yo quería que tuviera un tono disparatado. Esta idea nació después de leer El lamento de Portnoy, de Philip Roth, que es un monólogo de un personaje que está contando su vida a un psicoanalista. Quería hacer algo en esa órbita pero con un toque humorístico.

Sus lectoras dicen que ha logrado el tono de la mujer. ¿Qué siente que le falta para terminar de plasmar el universo femenino?

Uno escribe porque tiene dudas. Yo me cuestiono si realmente es adecuada la separación de discursos entre los de los hombres y los de las mujeres ¿por qué no simplemente hablar de discursos de personas? Hay momentos en los que pienso ¿cuántos tipos de mujeres me estoy perdiendo cuando selecciono un determinado discurso?

 

La duda que me queda es ¿qué se me está quedando por fuera de las mujeres?, puede que tenga que escribir más novelas sobre mujeres singulares para poder saber de qué me estoy perdiendo.

 

¿Por qué no elige escribir sobre hombres singulares?

También lo he hecho. En general, mis personajes son gente que bajo una apariencia de normalidad ocultan algún detalle que los hace especiales. Por ejemplo, hay una novela mía que se llama El libro de Esther cuyo protagonista es un hombre que cada vez que toma una copa de licor hace una prueba de siete segundos en su boca para ver si se le irritan o no las mucosas. Es el aspecto de la singularidad lo que me inspira.

 

En esta novela hay referencias a Cervantes y Shakespeare, pero también a las telenovelas ¿Por qué esa mezcla?

Yo crecí en un barrio muy popular de Caracas y mi vida tiene esas mezclas. Yo podía ir por la calle escuchando una ranchera y, al mismo tiempo, leer a Kafka. Esa era mi vida y me ha inspirado en la literatura.

 

En sus redes sociales es muy crítico con Venezuela. ¿Qué piensa de su país?

Es terrible la situación, la cotidianidad es desoladora. Hay gente muriendo por falta de medicamentos, se habla de 28 mil homicidios al año, la mayor inflación del mundo, pareciera que todas las pestes y plagas que pudieran caer las han traído la casta militar. Tengo una visión muy desolada y, al mismo tiempo, tengo esperanza de que poco a apoco, los civiles de cualquier aspecto ideológico retomen las riendas del país.

 

Usted advierte de los peligros de que su país de acogida (España) se convierta en Venezuela. ¿Le parece adecuado hacer esa comparación?

Yo he visto la destrucción de un país a través de una serie de políticas económicas y políticas. Venezuela era un país petrolero y millonario. Cuando veo ciertos discursos de algunos políticos españoles que van en ese mismo sentido de corrosión, en la medida de mis posibilidades, alerto del riesgo. Los países son distintos pero los discursos son similares, ese es el peligro que advierto, puede que me esté equivocando.

 

Juan Carlos Méndez Guédez nació en Barquisimeto en 1967. Obtuvo la Licenciatura en Letras por la Universidad Central de Venezuela. Es Doctor en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de Salamanca con una tesis sobre el narrador venezolano José Balza.

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