Entrevista a Juan Carlos Méndez Guédez para el blog Tradabordo

JuanCarlosMendezGuedez
Texto publicado en marzo de 2014.
1) Tradabordo. ¿Cuánto hace que escribe y qué lo impulsó a escribir?
Juan Carlos Méndez Güedez. Escribo desde los cinco años. Por diversas razones, mi familia vivía en Barquisimeto (a 400 kilómetros del lugar donde yo vivía) y no conocí a mis hermanas hasta la adolescencia o la adultez. Era un niño solitario que se aburría. Y deseaba corregir el mundo de las ficciones televisivas que devoraba cada día. Concretamente quería que el Zorro protagonizado por Guy William sucediese entre Barquisimeto y Caracas.
2) T. ¿Qué clase de lector es? 
J. C. M. G. Desordenado, hedonista, desmemoriado, caótico.

3) T. ¿Cuáles han sido sus principales fuentes de inspiración llegado el momento de escribir – ya sean del campo literario u otros? 
J. C. M. G. Durante mucho tiempo lo ha sido la sentimentalidad que impregnó mi infancia y mi juventud. Todo ese discurso entrañable, barato, gastado, de las baladas, de los boleros, del merengue dominicano, de los culebrones, de las películas de charros. Eso mezclado con ciertas experiencias que me han marcado y que disfruto en el momento en que me dedico a reimaginarlas y a convertirlas en papel: el abandono paterno, la vida en una zona popular de Caracas, la amistad, el viaje, la migración,las comidas,  el descubrimiento de un lugar llamado España, y los libros leídos, eso sobre todo. Los libros leídos una y otra vez se convierten en parte fundamental de la experiencia.
4) T. ¿Cuando escribe, piensa en el « lector », si así fuera, quién / cómo / dónde está? 
J. C. M. G. Siempre piensas en un lector difuso. Un lector sin rostro. Cuando lees lo que escribes estás actuando como si fueses ese lector ajeno
que descubre por primera vez lo que otro ha imaginado.
Pero en ese momento no sé quién es, ni cómo, ni dónde está.
Luego la vida te sorprende con el regalo magnífico de lectores entrañables que te abrazan, y es como si siempre hubiesen estado allí acompañándote.
5) T. Cuando está falto de inspiración, ¿dónde o cómo la encuentra de nuevo? 
J. C. M. G. Yo no puedo estar falto de inspiración. Si paso tres o cuatro días sin escribir directamente enloquezco. No sé cómo se vive sin estar escribiendo algo. Así que la inspiración tiene que llegar porque me coloco frente a ella de rodillas y le imploro que no me abandone, que vuelva a mí, y le prometo que esta vez seré mejor, que esta vez no cometeré los mismos errores.
6) T. ¿Nos puede hablar un poco del cuento traducido aquí? 
J. C. M. G. Hay un pequeño hecho real. Una mañana de hielo en Madrid y una hayaca que salió volando cuando me caí en medio de la calle.
Tirado sobre el asfalto comencé a imaginar en lo desolador que era la imagen de un hombre que acababa de perder un trozo de su identidad Culinaria y de su infancia, al dejar escapar ese delicioso pastel de maíz. Y por otro lado, imaginé en lo terrible que sería haber golpeado a alguien con la hayaca. ¿Cuántas probabilidades podía tener un madrileño de que una hayaca venezolana aterrizase en su cabeza una mañana de enero?
Básicamente quise trabajar un cuento sobre las pérdidas que nos produce la migración: los afectos que desaparecen,  esas personas amadas que mueren sin que podamos despedirlas, la infantil inseguridad que nos despierta un fenómeno hermoso pero desconocido cómo puede ser la nieve.
7) T. ¿Qué impresión le causa saber que su cuento está siendo traducido? 
J. C. M. G. Una felicidad inmensa. Espero que los lectores franceses al menos descubran que hay un manjar venezolano irrepetible llamado hayaca.
8) T. ¿Qué opinión le merecen las nuevas tecnologías en lo que a literario se refiere? 
J. C. M. G. Me encantan como apoyo. El trabajo de un escritor ahora es una delicia con todo el acceso a la información que poseemos en ese momento.
Ahora bien, son una herramienta, son un medio, no un fin…del mismo modo que la invención del telégrafo abrió nuevas posibilidades expresivas, igual sucede con estas nuevas tecnologías. Pero pensar que hay que imitar Internet para hacer literatura moderna es ingenuo. El lector de novelas no está buscando en ellas lo que Internet le da de manera nítida y rápida.
 
9) T. ¿Si estuviera en el lugar de Rilke, qué consejos le daría a un « joven poeta / escritor »?

J. C. M. G. Si quieres dinero, huye, huye, huye ahora que todavía estás a tiempo, chaval…

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